Friday, January 27, 2012

El Tinglar de Pilar

Pilar es una niña muy buena que ama a los animales. Pilar vive en una casa con un patio y jardín inmenso. La mamá y el papá de Pilar le dieron permiso para tener mascotas en el amplio patio. Pilar tiene dos perros llamados Cariñito y Orugo. Pilar también tiene una iguana y un sapo concho como mascotas.

Un día, Orugo ladraba y saltaba detrás de la cerca que rodeaba y protegía la casa. Tan alto saltaba Orugo que logro brincar al otro lado de la cerca. Con cuidado, Orugo corrió hacia la calle donde había un animalito envuelto en una malla que se acababa de caer de la parte trasera de un camión ...

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Saturday, December 10, 2011

Pinocho

Geppetto, un pobre tallador de madera, anciano, estaba haciendo un títere de una rama de un árbol.
- Usted será mi niño, - dijo a la marioneta - , y te llamaré 'Pinocho' -


Trabajó durante horas, tallando cuidadosamente cada detalle. Cuando llegó a la boca, el títere comenzó a hacer muecas a Geppetto. - "¡No, niño travieso," - Geppetto reprendió, - Deja de hacer eso de una vez! -

- No voy a parar! - gritó Pinocho.
- Usted puede hablar! - exclamó Geppetto.
- Por supuesto que puede, tonto - dijo la marioneta. - "Me has dado una boca para hablar."

Pinocho se puso de pie y bailando sobre la mesa él gritó. - "Mira lo que puedo hacer!" -

- Pinocho, este no es el tiempo de bailar", - explicó Geppetto - "Tienes que descansar por la noche. Mañana empezaras la escuela con niños reales. Aprenderás muchas cosas, incluyendo cómo se comportan".

En su camino a la escuela en la mañana siguiente, Pinocho se detuvo a ver un espectáculo de títeres.

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La Papa Nos Salvo En Korea


El año 1956 yo vivía en Long Island, New York. La esposa de mi amigo Pepe llamada Leticia; me llamó un dia para decirme que Pepe le había dado un paro cardiaco y el estaba en intensivo en el hospital de Jamaica, Long Island. El quería hablar conmigo. ...

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Entusiasmo

Siempre admiré a mi padre, por la forma que trabajaba en las tierras de cultivo que teniamos en los valles de la serrania.-Admiraba todo trabajo que el hacia. Estando en los Estados Unidos de North America, hice todo lo posible para obtener mi residencia y después de adquirirla, decidí traer a mis padres para tenerlos a mi lado.

Cuando llegaron a New York fueron a vivir a casa de mi hermana Judith. Despues de un mes, mi padre me dijo un dia; - Eduardito, yo soy feliz en este país y quisiera aportar a nuestra economía trabajando. Era el año 1960. - Papá, voy a ver que puedo hacer, ya tienes 60 años y quizás se me haga difícil conseguirte un trabajo -.

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La Cigarra Y La Hormiga

El invierno sería largo y frío. Nadie sabía mejor que la hormiga lo mucho que se había afanado durante todo el otoño, acarreando arena y trozos de ra-mitas de aquí y de allá. Había excavado dos dormitorios y una cocina flamantes, para que le sirvieran de casa y, desde luego, almacenado suficiente alimento para que le durase hasta la primavera. Era, probablemente, el trabajador más activo de los once hormigueros que constituían la vecindad.

Se dedicaba aún con ahínco a esa tarea cuando, en las últimas horas de una tarde de otoño, una aterida cigarra, que parecía morirse de hambre, se acercó renqueando y pidió un bocado. Estaba tan flaca y débil que, desde hacía varios días, sólo podía dar saltos de un par de centímetros. La hormiga a duras penas logró oír su trémula voz ...

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De Caperucita Roja

En un bosque muy lejos de aquí, vivía una alegre y bonita niña a la que todos querían mucho. Para su cumpleaños, su mamá le preparó una gran fiesta. Con sus amigos, la niña jugó, bailó, sopló las velitas, comió tarta y caramelos. Y como era buena, recibió un montón de regalos. Pero su abuela tenía una sorpresa: le regaló una capa roja de la que la niña jamás se separó. Todos los días salía vestida con la caperuza. Y desde entonces, todos la llamaban de Caperucita Roja.

Un día su mamá la llamó y le dijo:

- Caperucita, mañana quiero que vayas a visitar a la abuela porque está enferma. Llévale esta cesta con frutas, pasteles, y una botella de vino dulce.

A la mañana siguiente, Caperucita se levantó muy temprano, se puso su capa y se despidió de su mamá que le dijo:

- Hija, ten mucho cuidado. No cruces el bosque ni hables con desconocidos.

Pero Caperucita no hizo caso a su mamá. Y como creía que no había peligros, decidió cruzar el bosque para llegar mas temprano. Siguió feliz por el camino. Cantando y saludando a todos los animalitos que cruzaban su camino. Pero lo que ella no sabía es que escondido detrás de los árboles, se encontraba el lobo que la seguía y observaba.

De repente, el lobo la alcanzó y le dijo:

- ¡Hola Caperucita!

- ¡Hola, Señor Lobo!

- ¿A dónde vas así tan guapa y con tanta prisa?

- Voy a visitar a mi abuela, que está enferma, y a la que llevo frutas, pasteles, y una botella de vino dulce.

- ¿Y dónde vive tu abuelita?

- Vive del otro lado del bosque. Y ahora tengo que irme sino no llegaré hoy. Adiós señor lobo.

El lobo salió disparado. Corrió todo lo que pudo hasta llegar a la casa de la abuela. Llamó a la puerta.

- ¿Quién es? preguntó la abuelita.

Y el lobo, imitando la voz de la niña le dijo:

- Soy yo, Caperucita.

La abuela abrió la puerta y no tuvo tiempo de reaccionar. El lobo entró y se la tragó de un solo bocado. Se puso el gorrito de dormir de la abuela y se metió en la su cama para esperar a Caperucita.

Caperucita, después de recoger algunas flores del campo para la abuela, finalmente llegó a la casa. Llamó a la puerta y una voz ronca le dijo que entrara.

Cuando Caperucita entró y se acercó a la cama notó que la abuela estaba muy cambiada. Apenas reconoció a su abuela y dijó ...

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Zarco

En una isla flotante del lago Titicaca vivía un matrimonio mestizo, Juan y Carmen Chuquispe, con su hijo de 12 años llamado Zarko.

Un día, el niño se fue nadando hasta la playa que rodea el altiplano y en la lejanía desapareció. Después de 2 días sus padres preocupados se fueron a buscarlo en una balsa de totora (lancha fabricada de caña carrizo tubular prensada que crece en lugares húmedos). Nunca supieron de él por un mes y todos los vecinos los consolaban. Un año después, llegó un arriero a la puerta de la familia Chuquispe. El arriero entregó a la familia un mensaje escrito en un pedazo de papel marrón de bolsa de azúcar de Paramonga.

Señor - dijo el arriero - yo soy de la península de Huata y viajo por el río Vilcanota hasta la frontera de Brasil. Llevo productos del altiplano y regreso con pieles de venado. Pase por una mina y vi un niño flacucho llorando cerca a un cadáver de otro niño. Cuando el niño me vio, vino corriendo y me dio éste mensaje para ustedes. Le ofrecí regresarlo a ustedes en mi lancha pero un capataz y se lo llevó. Yo no pude hacer nada. Espero éste mensaje les ayude a encontrar a su hijo. Que nuestro Dios Inti los proteja -

Con mucha tristeza el arriero se alejó.

Juan y Carmen leyeron el mensaje;

- Papá, mamá, estoy muy enfermo, unos hombres me obligaron a venir a trabajar en las minas de oro en el pueblo de Xapurio

Zarko

Casi instantáneamente Juan decide rescatar a su hijo - No sabemos dónde está ese sitio, tenemos que encontrarlo. Necesitamos pertrechos y dinero. Llevaremos para este largo viaje ropaje, alimentos, medicinas y unos cuantos soles, herencia de mi abuelo. Nuestro dios Inti nos guiará -

Antes del viaje, Juan y Carmen oraron 7 días según les dijo el sacerdote Inca. El sacerdote inca era un anciano de 97 años con poderes mágicos que todavía prevalecían.

- Tengan mucha fe al orar por el regreso de su hijo - el sacerdote les aconsejo

Después de siete días de oración Los Chuquispes comenzaron el rescate de Zarko. Fueron al lago que menciono el arriero y empujaron una balsa en la cual navegarían sus aguas. Varias horas más tarde, de pronto, comenzó a llover. La lluvia vino acompañada de truenos y relámpagos. Volando hacia la balsa y entre la lluvia una enorme ave se posa en la proa de la balsa y aleteando con fuerza les dijo; - Yo soy el cóndor de los Andes. Los guiaré hasta ese diabólico lugar donde los niños trabajan como esclavos y cuando se enferman los abandonan a su suerte en la densa selva. -

- ¿Tú conoces ese lugar? -

- Conozco ese lugar muy bien. Deben tener y confianza en mí.

- Te seguiremos

- Iremos por el río Vilcanota, déjenme estar en la proa para yo poder pescar mis alimentos del lago.

Así fuero los tres a un incierto destino.

Después de viajar 2 días empezó una tormenta, las aguas del río aumentaron su caudal y el viento empujó la balsa contra las rocas que sobre salían cerca de la orilla y esta rompió la totora. Tuvieron que quedarse en este lugar para reparar la balsa una vez que pasara la tormenta. Parte de los alimentos se perdieron durante la tormenta pero el cóndor les dijo; - iré a buscar alimento en las montañas de los Andes - y se alejó. Tres horas más tarde regresó con frutas y pedazos de carne. Doña Carmen tomó los alimentos y exclamó; - esta carne está empezando a dañarse. ¿Donde lo conseguiste? -

- Es carroña - dijo el cóndor - unos cazadores mataron un oso, se llevaron su piel y dejaron su cuerpo inerte. A mí me sabe bien. -

A doña Carmen no le quedaba otro recurso que cocinar carroña y así estuvieron alimentándose por 3 días para aplacar el hambre.

Ya había pasado la tormenta y Don Juan decidió arreglar la totora. Necesitaba mucha yerba carriza y comprendió que le tomaría mucho tiempo. Una cotorra y un guacamayo que volaban por el área decidieron ofrecer su ayuda - Hola. Nosotros podríamos ayudarle a reparar su balsa más rápidamente si traemos material sobrante de nuestros nidos -

Agradecido Don Juan acepto la ayuda de las aves y se dedico a reparar la balsa para tenerla lista para el viaje de regreso.

El Tapir, que estaba cerca dijo; - estamos cerca a las minas y yo conozco el camino. Podemos caminar hasta el lugar. -

- ¿y que pasara con nuestra balsa? - preguntó Don Juan. - La ocultaremos con ramas de palma cerca del lago.

Cuando llegaron al lugar vieron carabineros por todas partes y niños de 8 a 14 años trabajando .El lugar era inhóspito y estaba cercado por todas partes

El Cóndor llamó a la Cotorra y le dijo; - ve tú que eres la más pequeña entra al lugar y averigua entre los niños si está ahí Zarco. Trata de hablar con él y le dices que hemos venido a rescatarlo junto con los demás niños. -

Al poco tiempo regresó la Cotorra y posándose en el hombro de Don Juan dijo; - Zarko está en ese campamento y va avisar a los niños que estén alerta porque los vamos a sacar de ese campamento. En un panal de abejas estaba la reina de la colmena y ofreció ayudarlos. Las hormigas Marabunta también se agruparon para unirse a éste ejército de la selva.

El Cóndor que estaba escuchando todo dijo lo siguiente;

- Lo primero que tenemos que hacer es planificar como los atacaremos. Hay que desarmar a los soldados primero. Ya es tiempo que saquemos a estos seres que destruyen todo lo que Dios nos ha dado; la tierra, las plantas y todos los animales. Se destruyen entre ellos mismos es tan brutal esta actitud que abusan de los niños como en éste caso, los hacen trabajar como esclavos.

Tenemos que mostrarles a ellos que podemos luchar por nuestros derechos y solo así salvaremos nuestro mundo.

Mi plan es el siguiente; atacaremos de noche.

- ¿Cuántas abejas hay? - Aproximadamente 1200 respondieron del panal.

- ¿Cuántas hormigas tenemos? -100,000 respondieron

- ¿Cuántas cotorras? - 20 solamente.

- ¿Cuántos Guacamayos? - 40 todos jóvenes y fuertes.

- ¿Cuántos Tapir? - Somos dos solamente.

Y continuó el Cóndor; - Don Juan se quedará cerca a las 4 lanchas que están en la orilla. Estas son de los capataces.

Primero irán las abejas y picarán la cara ...

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